El otro día empecé a ver True Detective. Es la serie que hace unos meses se puso de moda gracias al plano secuencia de seis minutos con el que, de un día para otro, revolucionó todas las redes sociales, y al que todavía no he llegado. Está bien, avanzo muy lentamente, pero, como dice un amigo mío, «es HBO, eso ya es garantía».
El caso es que ayer o antes de ayer estaba viendo el segundo capítulo y llegó una escena que por un momento hizo que se me fuera la cabeza a otra parte. Tenemos al detective Martin Hart que una noche, borracho, decide ir a casa de una amiga suya —o más que amiga, pero todavía no he llegado a saber concretamente la relación que tienen— con la clara intención de acostarse con ella. La chica no tarda en desnudarse y darle lo que quiere, y lo que hizo que se me fuera la cabeza a otra parte fue esto:
